Cómo pedirle a tu empresa que pague el curso (sin que te contesten “luego lo veo”)
Le mandaste el enlace del curso a tu jefa con una sola línea: "¿Crees que la empresa me lo pueda pagar?".
Contestó en dos minutos: "Se ve interesante, déjame verlo".
Eso fue hace tres semanas.
Antes de seguir, decide: ¿qué le faltó a ese mensaje?
No te dijo que no. Te dijo "déjame verlo", que es la versión de oficina del "luego lo veo". En el curso lo llamamos el peor de nuestros enemigos, porque es el más difícil de ver. Quien rechaza tiene razones y te las dice. Quien pospone, no: le interesa, le parece bien, y tu mensaje se va hundiendo en la bandeja hasta que cierran las inscripciones.
La buena noticia es que este es un problema de comportamiento, y se puede trabajar con las herramientas que el curso enseña.
La ruta de tu solicitud
"Que me aprueben el curso" suena a una decisión. En realidad es una ruta de varios pasos, y en cada uno la solicitud se puede quedar. Para decirte que sí, tu jefa tiene que:
Abrir tu mensaje y entender qué le estás pidiendo.
Decidir, en un segundo, si es un gasto más o algo que le importa.
Encontrarle valor para el equipo, no solo para ti.
Saber cuánto cuesta, de dónde sale el dinero y cómo se paga.
Tener una razón para decidirlo esta semana y no la que sigue.
Tu mensaje de una línea con un enlace apenas resolvió el primero, y a medias. Todo lo demás se lo dejaste de tarea: abrir la página, buscar las fechas, calcular el costo, imaginar para qué le serviría al área y averiguar cómo se paga. Cinco tareas para alguien que ese día tenía otras cuarenta.
Hay una idea que en clase presentamos como tal vez la más importante de todo el curso: trasladar el trabajo del usuario al diseñador. Aquí el usuario es quien aprueba, y el diseñador eres tú.
Aprobar un curso no es una decisión: es una ruta de cinco pasos, y en cada uno hay una fuga posible.
Cinco ajustes, uno por paso
Son las cinco preguntas del modelo con el que trabajamos, adaptadas a tu solicitud.
1. Señal: ¿hay una instrucción clara de qué tiene que hacer?
"¿Crees que la empresa me lo pueda pagar?" no es una instrucción. "¿Me autorizas la inscripción a más tardar el viernes?" sí lo es. Pide una acción, una sola, con fecha.
2. Reacción: ¿qué va a pensar en el primer segundo?
Si tu mensaje parece "un gasto más de capacitación", perdiste antes de que lo lea. Empieza por un problema del área que tu jefa ya quiere resolver —los clientes que abandonan un trámite a la mitad, el programa que nadie usa—, no por el curso.
3. Evaluación: ¿el valor es presente y tangible?
"Voy a aprender ciencias del comportamiento" es un valor abstracto y lejano. "En enero les presento el mapa de dónde estamos perdiendo gente en ese trámite, con dos o tres propuestas para probar" es un entregable con fecha. Comprométete solo a lo que sí vas a hacer: ese mapa es trabajo tuyo, fuera de las sesiones, con el método del curso.
4. Habilidad: ¿sabe cómo hacerlo y tiene con qué?
Aquí se caen muchas solicitudes: nadie sabe de dónde sale el dinero ni qué hay que tramitar. Dale los datos completos en el mismo mensaje: fechas, horario, costo y formas de pago.
5. Urgencia: ¿por qué ahora y no después?
Usa la fecha real. Las inscripciones tienen un cierre y el grupo tiene un cupo; dilos tal como son. No inventes un "quedan dos lugares": una urgencia falsa se descubre, y cuando se descubre te cuesta la confianza para la siguiente vez que pidas algo.
Las fechas, el horario y el precio vigentes están en la página del curso. Ver el curso →
Antes de enviarlo
Dos cosas que conviene resolver primero, porque el trámite de pago suele tardar más que el visto bueno:
Si tu empresa pide factura, alta de proveedor u orden de compra, escríbenos a cursos@ecomportamiento.org antes de mandar el correo, para que sepas qué se necesita y cuánto tarda.
Pon la fecha de decisión pensando en el pago. Pide el visto bueno con los días de margen que tu empresa necesite para pagar antes del cierre de inscripciones.
El correo, listo para copiar
Cambia lo que está entre corchetes. Las fechas y el precio son los de la cohorte que cierra inscripciones el martes 27 de octubre de 2026; si lees esto después, toma los vigentes de la página del curso.
Asunto: [Clientes que no terminan el trámite de X]: una propuesta para decidir a más tardar el [viernes 23 de octubre]
Hola, [nombre]:
Llevamos [tiempo] con [el problema: por ejemplo, clientes que inician el trámite y no lo terminan]. Quiero proponerte una forma de trabajarlo: que la empresa cubra mi inscripción a un curso que enseña a encontrar en qué paso se va la gente y qué cambiar ahí.
Qué me comprometo a entregar. Aplicar el método a ese problema y presentarle al equipo, en [mes], el mapa del proceso con dos o tres propuestas para probar.
Qué es. Curso Behavioral Design, del Instituto Mexicano de Economía del Comportamiento: 13 sesiones en vivo por Zoom (26 horas), martes y jueves de 18:00 a 20:00, hora de la Ciudad de México, del 3 de noviembre de 2026 al 19 de enero de 2027. En diciembre no hay sesiones.
Cuánto. $25,935 MXN. Se puede pagar con tarjeta de crédito mexicana a 3, 6 o 9 meses sin intereses, o por transferencia. Hay descuentos para parejas y grupos, por si se suma alguien más del equipo.
Por qué ahora. Las inscripciones cierran el martes 27 de octubre y el grupo está limitado a 20 personas.
Qué necesito de ti. Tu visto bueno, a más tardar el [viernes 23 de octubre]. Del trámite me encargo yo.
La información del curso está aquí: https://www.ecomportamiento.org/cursos-de-behavioral-design
Gracias,
[tu nombre]
La cara B: si la respuesta es no
Si no hay presupuesto, no es un problema de comportamiento. Es de presupuesto, y ningún mensaje bien diseñado lo arregla. Insistir con más argumentos solo gasta tu crédito con quien decide.
Lo que sí puedes hacer:
Convierte el no en una fecha. Pregunta cuándo se arma el presupuesto de capacitación y deja la solicitud lista para entonces.
Págalo a meses. Si decides invertir por tu cuenta, hay 3, 6 o 9 meses sin intereses con tarjeta de crédito mexicana.
Y si el interés es de varias personas del área, hay descuentos para parejas y para grupos de tres o cuatro, y el curso también se imparte dentro de las organizaciones. Eso se pregunta directo con nosotros.
Una advertencia sobre todo lo anterior: estas herramientas sirven para que una buena solicitud no se pierda en la bandeja, no para empujar una mala. Si no ves para qué le serviría el curso a tu área, la respuesta correcta es no pedirlo.
Lo que acabas de hacer
Tomaste una decisión que parecía de un solo paso, la abriste en cinco, encontraste en cuáles se estaba cayendo y cambiaste el contexto en lugar de insistirle a la persona. No le pediste más voluntad a tu jefa: le quitaste trabajo.
Eso mismo, aplicado a clientes, usuarios y ciudadanos, es lo que se aprende en el curso.
Esto se aprende haciéndolo
El curso Behavioral Design del IMEC son trece sesiones en vivo: fundamentos, arquitectura de decisiones y modelos de comportamiento. Tres de ellas son sesiones de trabajo: eliges un caso, rediseñas una pieza y presentas tu propuesta al grupo.