Intuición moral 2: el efecto singularidad a prueba

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En mi anterior post (http://www.ecomportamiento.org/blog/singularidad) hablamos sobre donaciones humanitarias y presentamos evidencia a favor del singularity effect (efecto singularidad).

En simple, este efecto demuestra que el presentar a más de una víctima en un pedido de donación sistemáticamente reduce la compasión que los donantes sienten, como también la cantidad de dinero que están dispuestos a contribuir.


¡¡De terror!!

¿Por qué? Pues el efecto singularidad representa una preocupante falla en nuestra intuición moral al hacernos moral y económicamente indiferentes ante crecientes números de personas en necesidad de ayuda.

Dada la relevancia de este fenómeno, vale la pena preguntarse: ¿existen condiciones que permiten evitarlo?

Aunque diversos experimentos se suman para considerar al efecto singularidad como robusto, existen al menos dos factores que parecen mitigarlo. Uno de ellos es la entitavidad (la percepción de los grupos como entidad). Al comparar las donaciones hacia una o más víctimas (por ejemplo, un grupo de cuatro u ocho víctimas), si el grupo es descrito explícitamente como parte de una misma unidad (por ejemplo, como miembros de una familia),  el efecto desaparece. Así, cuando la entatividad interviene, la víctima individual ya no recauda más donaciones que el grupo de individuos.

Otro factor que parece interactuar con el efecto singularidad es la membresía grupal, es decir, si la víctima forma parte de su grupo de referencia del donante (endogrupo), o de un grupo externo a este (exogrupo). Cabe decir que en los estudios iniciales sobre el efecto singularidad, las víctimas normalmente eran compatriotas del donante, es decir, miembros de su endogrupo.

En ese sentido, Kogut y Ritov (2007), condujeron un experimento que manipuló la nacionalidad de niños enfermos en necesidad de un tratamiento médico. Cuando el niño o los niños fueron descritos como compatriotas de los donantes (endogrupo), la víctima individual generó mayor compasión y donaciones que el grupo de ocho víctimas, consistente con los hallazgos previos sobre el efecto singularidad. Sin embargo, cuando los niños fueron descritos como de otra nacionalidad (exogrupo), no se encontraron diferencias en las donaciones entre la víctima individual y el grupo de ocho víctimas. Más aún, los sentimientos de angustia reportados fueron mayores para el grupo de ocho niños que para la víctima individual.

Lo anterior sugiere que el efecto singularidad solo funciona cuando se solicitan donaciones para víctimas que forman parte de nuestro propio grupo.  Al evaluar a víctimas de un grupo distinto al nuestro, el efecto desaparece y, curiosamente, permite que las donaciones humanitarias sigan una tendencia más racional. Dentro del laboratorio experimental, estudios de replicación serían recomendables para confirmar (o desmentir) estos resultados. Fuera del laboratorio, estos hallazgos son importantes para informar los esfuerzos de recaudación de organismos internacionales que asisten a comunidades de países en desarrollo y cuya subsistencia depende de donaciones de ciudadanos de todo el mundo.

Jose ArellanoComment